lunes, 19 de febrero de 2024

ARCHIPIÉLAGO DE LOS DESASTRES

El sábado pasado tuve la suerte de poder acudir en el teatro principal de Ourense a ver ARCHIPIÉLAGO DE LOS DESASTRES. 


Desde que nacemos nos recorre una grieta. Somos vulnerables. Con todo, aspiramos a esconder nuestra naturaleza frágil, esa que nos hace más humanos y auténticos, bajo la máscara de la infalibilidad. Pero ¿y si existiera un lugar donde no tuviésemos miedo a rompernos, donde fueran los valientes sin miedo al fracaso, donde fracasar fuera todo un éxito? Un lugar donde la vulnerabilidad es un superpoder.

En Archipiélago de los desastres, partimos dispuestos a fracasar mientras podamos, con cabeza, tranquilamente… Nada de fracasar a lo loco. Fracasaremos como siempre o como nunca, en un acto o en tres, en un monólogo o en un diálogo. Fracasaremos hasta convertir el fracaso en una obra de arte.

Deivid Barrera, Lucía Bocanegra, Javier Centeno, Nerea Cordero, Ana F. Melero, Santi Martínez y Arturo Parrilla. 

Ellos lo han hecho, ellos han creado una delicia de espectáculo brillantemente montado. Han acariciado el fracaso, es más, lo han abrazado con valentía y tesón. 

Este espectáculo es muchísimo más que disfrutar de la danza; es una mezcla de teatro, musical, baile, emoción, recuerdos, corazón y magia. 

Es la realidad, crueldad, dolor y verdad de la vida en 80 minutos. 

Todos y cada uno de los actores lograron crear un ambiente de calidez que cautiva al público desde el primer instante. 


Pero debo confesar que hubo una actriz que logró captar mi atención de una forma especial; Nerea Cordero, quizá por su voz que llegó hasta el último rincón del teatro, que fue capaz de erizar la piel. Quizá porque al bailar transmitía algo único, algo que solo alguien que lleva años entregándose a la danza sabe hacer de verdad, con pureza y desnudando cada sentimiento en aleteos de mariposa.

Ella, unida a un elenco que suman 7 intérpretes, abrazan sus fortalezas y debilidades.

Ellos y Elena Carrascal lo han logrado una vez más. Como siempre han agitando su varita y han hecho que a ARCHIPIÉLAGO DE LOS DESASTRES no le falte de nada y solo así se ha convertido en un recuerdo imborrable. 

lunes, 5 de febrero de 2024

LAS GUERRAS DE NUESTROS ANTEPASADOS

 Hace un par de días pude disfrutar de LAS GUERRAS DE NUESTROS ANTEPASADOS en el Teatro Principal de Ourense.

Está bella historia es un grito contra la violencia de las guerras es la línea maestra de la novela de Miguel Delibes. Las guerras de nuestros antepasados, publicada en 1975. Desde el nombre del protagonista, “Pacífico”, hasta el final terrible de la obra, el autor vallisoletano defendió a lo largo de sus páginas la paz frente a la guerra y la no violencia como camino de vida.

Un Carmelo Gómez vibrante, frágil, arrollador, que pida el escenario con una soltura y grandiosidad que es capaz de cautivar a todo el que se acerque a entrar en su casa. 

Un Miguel Hermoso auténtico, sencillo, tierno, comprensivo. Él se acerca al mundo de Carmelo, con la paciencia y honestidad de alguien que lleva a tu lado años queriendo ayudar. 


Ellos son la pareja perfecta, hacen que el recorrido por la historia funcione, tenga sentido, corazón y belleza. 

Son una lección de teatro, de amor por lo que hacen, de dejarse el alma una y otra vez; sin pedir nada a cambio. 

Este diálogo entre la violencia y la ternura, nos hace parar, respirar el dolor, sentirlo propio. Nos hace querer cambiar el mundo, buscar la manera de hacerlo. 

Gracias a ellos podemos vivir el pasado en el presente, sentirnos más cerca de aquello que creímos haber olvidado. Aquello que parecía quedar atrás, nada más lejos de la realidad. 

Es una historia simple, sin rellenos, te hace salir del teatro una sensación de plenitud y dolor, que se compensan de forma mágica.

Al teatro no se le puede pedir más que sea capaz de llenarte, de cambiar el mundo y emocionarte sin control. Sin duda LAS GUERRAS DE NUESTROS ANTEPASADOS ha cumplido con creces todo lo que se le puede pedir al teatro y ha superado mis expectativas. 

Vayan a ver a estos dos monstruos en escena, vayan y déjense enamorar. Les aseguro que no les decepcionarán.